Volar a escala (parte 2)

Bello pero aerodinámicamente ineficiente

Todo genera pérdidas, los parantes, las riostras, el frente plano, el tren no carenado…  Por lo tanto, el modelo jamás trepará como un avión moderno, y ante una plantada perderá velocidad rápidamente, obligándonos a bajar la nariz y para no dejar que se frene, so pena que entre en pérdida.

Por el mismo motivo, no hay que bajar del todo el motor al momento de aterrizar (en especial si es glow), porque el modelo se frena muy rápidamente, entra en pérdida y cae. Si el modelo vuela, por ejemplo, al 50% del stick, aterrizará entonces al 25-30%.

Como necesitamos proveer tracción más que velocidad, debemos elegir hélices de diámetros grandes y pasos pequeños. Por otro lado, cuando intentamos aumentar la velocidad, el modelo comienza a comportarse de forma errática dando “saltitos” y desacomodándose constantemente.

En modelos eléctricos, una hélice de madera, o de motor glow, brindará una respuesta más suave y menos agresiva que una hélice para motor eléctrico. Esto facilita el vuelo a escala y permite tener potencia de reserva sin que se vuelva evidente.

Por último, antes de cualquier maniobra, incluyendo los giros, subir acelerador para no perder velocidad.

Maniobras

Ataque y recuperación

La técnica más usual para atacar era el uso de la altura. Habiendo divisado al enemigo (por ejemplo, debajo y al frente), se entraba en un picado atacándolo. Antes de terminar pasando por delante de él (y de sus armas), o de quedar debajo, se iniciaba un fuerte llamado, y luego un enérgico viraje de 180°, para terminar situado detrás y arriba del enemigo. Esta última maniobra, hoy estilizada en medio loop más medio roll, lleva el nombre de su creador, Max Immelmann.

El loop o rizo

Aquellos modelos no podían hacer un looping sin antes hacer un profundo picado para ganar velocidad. Los diagramas de la época muestran que el descenso era tal que el centro del rizo quedaba a la altura de vuelo inicial.

Vuelo invertido

Absolutamente una mala idea. Los perfiles no hacían fácil esta maniobra, y los carburadores tendían a tomar más aire al quedarles el tanque abajo, provocando fallas y hasta la detención.

¡Volemos!

Maniobras simples, pero efectuadas con las velocidades y tiempos correctos vuelven casi mágico el vuelo, permitiendo que ficción y realidad se confundan.

Un viraje amplio y fuertemente descendente, seguido de una pasada a baja altura (a fin de que se vean los detalles del modelo), para finalizar trepando lentamente hasta la altura de vuelo, es una bella forma de acompañar un atardecer de verano.

Frente a sol

Estos modelos se lucen con pasadas lentas y a baja altura

Disfrutemos de nuestros vuelos, y recordemos que un buen vuelo a escala en estos aviones difiere de la idea actual de un “buen vuelo”, y requiere de ciertos cuidados y gran sensibilidad.

Espero les halla agradado el artículo, buenos  vuelos a escala y felices aterrizajes.

Originalmente publicado en la Revista Pegaso

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Acerca de Adrián Muiño

http://www.linkedin.com/in/adrianmuino https://adrianmuino.wordpress.com/category/project-management/ Ing. Adrián Muiño Educación Ingeniero en Electrónica (UTN, Argentina) Maestría en Dirección de Empresas (EOI, Madrid) Postgrado en Marketing (UCA, Bs. As.) Project Manager Professional, PMP del PMI (USA) Actividad académica (10+ años) Profesor de Postgrado en la Univ. Católica Argentina Instructor en gestión de proyectos Actividad profesional (10+ años) Program and Project Manager (BGH SA, Neoris, Petrobras, Ericsson) Escritor de artículos (PM y aeromodelismo) Beta tester
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